En este jardín destaca una plantación que envuelve a la pradera y soluciona el talud existente con una espectacular rocalla.
En el fondo, el seto de arizónicas estaba muy deteriorado y se plantó un bosquete de laureles que con su hoja perenne de color verde oscuro resuelve elegantemente esta zona. La pradera va enmarcada con pletina con lo cual siempre se mantiene nítida la línea de césped que recorre toda la plantación de borde.